A lo largo de su experiencia,
los consultores de Impacto rompieron con los siguientes
mitos:
Los empresarios de escasos recursos no cuentan con educación
ni capacidad para administrar sus negocios y sus deudas
y por lo tanto no pueden ser sujetos de crédito.
Si se les otorga crédito, éste debe ser
subsidiado porque sus actividades económicas no
son rentables.
Como no tienen educación ni capacidad para administrar
sus deudas, si se les otorga crédito, éste
debe ser dirigido para asegurar su buen uso.
Para asegurar el repago de los préstamos es necesaria
la capacitación de gestión y la constante
asistencia técnica a los clientes.
En relación a las instituciones que trabajaban
con este grupo meta, se rompió con el mito de pensar
que estas organizaciones no gubernamentales y estatales
eran simplemente canalizadoras de donaciones. Por ello
no era posible la rentabilidad de las mismas.
Adicionalmente, se cambia la concepción de beneficiarios
a clientes, de microempresarios a empresarios, y de crédito
a servicios financieros.
El crédito se considera un insumo de producción,
siendo éste un instrumento netamente financiero.
De los créditos con buena garantía a los
créditos con buena capacidad de pago.
De las garantías reales bancarias a las garantías
sin registro y psicológicas y solidarias.
Del seguimiento post inversión a la especialización
de servicios financieros “in situ”.
Del análisis del crédito de fuentes secundarias
a fuentes primarias.
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